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Entre Rios, Martes 27 de agosto de 2013

El kirchnerismo de Entre Ríos no está seguro de mantener la diferencia que obtuvo en las PASO, y teme que el resultado cambie totalmente en octubre. La preocupación es muy grande y trata de evitar un éxodo hacia otras fuerzas.

“Hemos analizado los resultados en detalle y vemos que hay compañeros que podrían haber puesto algo más”, dijo el vice gobernador de la provincia de Entre Ríos, José Cáceres, al hablar ante militantes y dirigentes, del análisis que se realizó en el seno del gobierno sobre el resultado de las PASO. Esa frase es una clara señal del malestar que causaron los resultados hacia el interior del Frente para la Victoria provincial. Cáceres solo hizo de vocero del enojo de Sergio Urribarri y del responsable de la campaña, el ministro de Comunicación y Cultura, Pedro Báez.
 
Para el oficialismo de la provincia, si bien el FpV logró imponerse, desde lo más alto del poder provincial sospechan que muchos dirigentes no hicieron todo lo que podrían haber hecho para ayudar a continuar ampliando ese “gran sueño” de Urribarri y los suyos. Es como si el vice gobernador y los demás dirigentes del “colectivo FpV”, no alcanzaran a entender que casi el 70% de los entrerrianos les dijo que No al “sueño de Urribarri” y al modelo K.
 
El ministro de Comunicación y Cultura de la provincia, Pedro Báez, trata de imponer la versión sobre la falta de acompañamiento de otros dirigentes, pero lo paradójico es que, muchas de las acciones llevadas a cabo por el muy cuestionado Báez -entre otras cosas por el manejo de los fondos del ministerio-, serían el motivo de la queja de los militantes. 
 
Báez es el responsable de la campaña “Un sueño entrerriano”, cuyo objetivo es instalar a Urribarri como candidato a la Presidencia de la Nación en 2015, y además cumple las funciones de 'comisario ideológico'.
 
A muchos peronistas entrerrianos les ha molestado que las órdenes impartidas por Báez ratifiquen 100% el relato proselitista aplicado hasta ahora. Es decir que los candidatos seguirán en un segundo plano, sin efectuar declaraciones sin previa autorización, ni realizar alguna actividad sin la supervisión de Báez y su equipo, evitando exhibirse junto a quienes integran la lista negra de los cristinistas entrerrianos. 
 
También se ha instruído a los intendentes a no hacer ningún tipo de manifestaciones referidas a la campaña electoral, si las mismas no son antes supervisadas por el ministro. Esto obedecería al deseo de Urribarri para que ningún intendente intente utilizar un eventual triunfo como propio, tal como sucedió en algunos distritos (Villaguay y Concordia), luego de las PASO. 
 
Al mismo tiempo se tratará de despegar a Urribarri de las gestiones de los intendentes más cuestionados -de Paraná, de Gualeguay (denunciado de estar “enganchado” a la energía eléctrica), Nogoyá y La Paz-. 
 
Al menos en Paraná se reclama no despegar la figura de Urribarri de la de la Presidente.  
 
La intención de Báez de esconder a ciertos dirigentes, culpándolos de inacción en las PASO, puede provocar un clima aún más complicado del que ya se vive dentro del “colectivo” FpV de la provincia. 
   
Según Báez, “a los proyectos políticos hay que representarlos y defenderlos sin beneficio de inventario; no es con internas donde se disputan vanidades personales, ni con repartos territoriales como se enfrentan procesos electorales, estos se disputan de cara a la sociedad y argumentando con convicción los logros obtenidos. ¡Por favor! Si alguien cree que los candidatos se eligieron sin consenso, les pregunto, ¿quién tiene más consenso que Urribarri o la presidenta Cristina que obtuvieron el 57% y 54% de respaldo hace un año y medio?” con lo cual queda claro que para él las opiniones de dirigentes con un recorrido varias veces más extenso que el suyo dentro del peronismo, no tienen ninguna importancia. Y eso en el peronismo se paga." (¿?) (U24)

 

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